Su pequeño trasero me hizo temblar

Hernán se acostó como todas las noches, esta vez a pensar en lo que le había sucedido este día en particular. No había sido un día aburrido, al contrario, cuando empiezas el día y descubres a tus compañeros de apartamento aparearse  como bestias en celo a las 5 de la mañana en la sala/cocina del pequeño apartamento y prácticamente pasar por encima de ellos para poder recoger la ropa que estaba detrás de la nevera esperas que el resto de la jornada te llene de sorpresas.

Salió tarde hacia la oficina con el café aun caliente en su práctico termo y la vio por primera vez; ella entraba corriendo en traje deportivo, con el cabello enredado y mojado por el sudor, su rostro enrojecido por el esfuerzo físico del ejercicio matutino y sus nalgas enfundadas en un leotardo verde chillón que combinaba muy poco con su tank-top rosa claro con flores que dejaba ver un gran tatuaje en la espalda sudorosa de la atleta.

El color de sus ojos fue algo que olvidó ver hipnotizado por la firmeza de sus piernas y la no muy pudorosa forma en que se marcaba su sexo en el traje deportivo. Obvio, se dejó caer el café encima y tuvo que regresar por corbata y camisa limpias a su apartamento.

Llegar a las 10 de la mañana a la oficina no era algo del otro mundo, al fin y al cabo sus actividades como director de área le permitían cierta flexibilidad de horario, sin embargo esta vez el jefe de Departamento estaba pegado al teléfono hacía 40 minutos preguntando indicadores y datos extra para el informe que obviamente no estaba terminado y que ahora dependía de su agilidad el presentarlo de manera adecuada a la junta directiva. La corbata no coincidía con el resto de su traje pero era la única que estaba limpia, los patos amarillos definitivamente la hacían resaltar y los compañeros de oficina lo hicieron notar con sarcasmo durante toda la mañana por lo que le costó un poco mas esfuerzo concentrarse en finalizar el informe. Eso y la continua interacción con su red de micro-blogging que cada 2 minutos le reportaba un RT, FAV o Mention y que continuamente le exigía revisar el TL.

Pasó la mañana sin algún contratiempo digno de mención, y el almuerzo fue algo entre mágico y ridículo, en la fila del restaurante le pareció distinguir un peinado enredado y rojizo e inmediatamente dirigió la mirada a su trasero, lo que le hizo perder atención a su ruta desplazamiento y tropezar con la señora de contabilidad que bastante bronca ya le tenía, y ahora peor, con la ensalada del almuerzo regada encima de sus enormes tetas de solterona. Ni modo, hubo que almorzar cualquier cosa y ella había desaparecido en medio de la confusión. Mas burlas y mofa de algunos de sus compañeros, algo normal si tenemos en cuenta que él mismo daba pie a continuas conversaciones hilarantes acerca de la exuberancia de las tetas de la de contabilidad.

Esperaba no encontrarla mas durante el día y ya estaba pensando en salir al día siguiente a la misma hora para de forma casual encontrarla a la entrada del edificio, pero el universo opera de formas insospechadas y la recién llegada iba a aparecerse de forma intempestiva en su vida laboral como auditora Externa de Calidad, uno de los siete nombres de la bestia, y cuando la vio ingresar a la sala de juntas haciendo gala de una frondosa cabellera y en el mas recatado traje de oficinista femenino que podía conocer se dio cuenta que estaba a punto de cometer una estupidez y la cometió, tarde o temprano iba a terminar tropezando, regando el café o cayendo encima de alguien, así que lo primero que su cerebro ordenó fue silbarla de manera que la sala entera pareció un taller de latonería y pintura y él quedó como el mecánico morboso del grupo. Fade Out, recuerdo borrado, reunión aburrida nada mas de resaltar.

Por eso, justo ahora, le parecía absurdo, fumarse un cigarrillo en el balcón, volver a su cama a reconstruir este loco día y abrazarla y darle un beso en su cabello enredado y rojo y pasar la mano por su tatuaje en la espalda desnuda que esta vez sudaba por el esfuerzo físico del sexo húmedo y loco que acababan de tener.

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Un pensamiento en “Su pequeño trasero me hizo temblar

  1. Altayre dice:

    ¡Chaz! Buenísimo y ciertísimo 😀

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