Morir es tan sencillo

Siempre tuvo claro que iba a morir de un tiro en la espalda.

Por eso, cuando escuchó a lo lejos el ruido del disparo y el calor recorriendo la espalda, no tuvo que pensar en la ausencia de cualquier tipo de dolor. Continuó caminando durante 20 minutos y luego se desplomó, con el rostro contra el piso y la boca llena de tierra, balbució su nombre mientras las imágenes de 37 años de buenas y malas decisiones le pasaban por su mente.

No dolió morir, fue sencillo, ¿el disparo? fue algo circunstancial, ya había muerto antes, esto era solo un cuerpo vació de sensaciones que caminaba intentando morir a cada instante hacía mucho tiempo.

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