El diablo no acepta devoluciones

Salida triunfal

Caminó unos pasos alrededor del carro destrozado, tomándose el pecho dio alaridos de dolor, el llanto se agolpó en su garganta y ahogo el resto de sollozos que después de un tiempo se convirtieron en gemidos suaves mientras la sangre empapaba las mangas de la chaqueta. Durmió un poco, cansado como estaba perdió la noción del tiempo y tuvo que ver la dantesca escena nuevamente para retornar al ciclo de desesperación y agonía superado hacía solo un momento. Un cuerpo aplastado entre las latas retorcidas del vehículo con una mueca siniestra le recordaba la dolorosa realidad, en medio de la nada, probablemente pasarían días y los zopilotes tendrían un mejor festín que los fotógrafos carroñeros del pasquín vespertino. Increíblemente podía sostenerse en pie, gravitó nuevamente y en un silencio ahora acentuado por el sonido de un goteo invisible pero constante, evaluó su condición: sucio, transido en olor de alcohol y sudor, sensación de garganta reseca y sin zapatos, no llegaría muy lejos si acaso decidía alejarse de allí.
Claro, estaba el otro asunto. El cuerpo. No había dolor. Solo recuerdos de golpes y ausencia de heridas visibles pero vívidas memorias de un trauma físico impresionante, después de todo, estar muerto era indoloro, sonrió.

— pensé que te iba a tomar mas tiempo darte cuenta

El dueño de la voz impertinente y dulzona no parecía estar de cuerpo presente, sin embargo era clara la forma en que el sonido de su respiración llegaba a su (cabeza?) bueno, que percibía el sonido, la incorporeidad le cuesta un poco a la precisión narrativa.

— no es demasiado difícil dado el caso, lo que era mi cabeza se encuentra disgregado por todo el lugar, difícilmente puedo identificarme con esa masa sanguinolenta, pero esa es claramente mi chaqueta.

— estarás contento ahora.
— al menos no hubo fuego, no me hubiera gustado una portada de periódico con una foto de cenizas y carbón. Nada vende mejor que la sangre y las tripas.
— sabes lo que sigue…
— no muy claramente, pero estos años a su lado han valido la pena.

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