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Si digo SI es por ti

Un día abrió sus ojos al mundo una mujer
muchos días después lo hizo un hombre
Sin historia en común provienen de la misma raíz
sus ramas al viento compartirán el sol, el agua
sus raíces en la misma tierra hincadas crecerán juntas

Un hombre los mira crecer
procura que el sol no los queme
cuida que el viento no los dañe
de sus lágrimas nutre sus raíces
en su sombra regocija sus momentos

La palabra guerra está ahí todo el tiempo
latente la lucha entre otros hombres
es una bestia gigante y oscura
oculta el sol, bloquea el viento
marchita la tierra que nutre los pequeños

Un día preguntaron a los hombres
quieres seguir muriendo día a día?
quieres seguir sufriendo por tus hijos?
quieres seguir matando por orgullo?
quieres seguir perdiendo tu esperanza?

Rechazó la pregunta vehemente
No puedo contestar viendo hacia atrás
prefiero preguntarte y recordarte
que solo el futuro nos espera
el pasado es una historia nada mas

Pregunta en cambio, ¿Acaso quieres
que el sol alumbre a todos?
que la tierra imparta dones por igual?
que tengamos derecho a beber agua?
que podamos ser libres de pensar?

Se acaba la licencia de la métrica pero permítanme sigo preguntando
que tus retoños y los míos
compartan una tierra, bajo un cielo
que los ríos abracen sus raíces libres de lágrimas
que sus ramas florezcan en primavera,
en verano verdeen frondosas,
en otoño sus hojas cambien
y en invierno se resguarden en tu abrigo?

Quieres dejar a tus retoños un futuro de esperanza?
quieres contarle una historia de humanidad?
quieres heredar la misma tierra?
quieres que no tengan que luchar?

Digo SI, por esos dos retoños
porque tengan un cielo y una tierra
una historia donde puedan sonreír
sin tener que pasar por encima de nadie
y que nadie por encima los limite

porque no sean árboles, sean aves
transfigurados sean arcoiris, o nubes o cometas
porque puedan tener su propia historia
llena de masmelos
o dulces o verduras o frutas
donde no exista esa palabra (nunca mas mentada) nunca más!

Rapsodia para el Mulo

Rapsodia para el mulo

 

Con qué seguro paso el mulo en el abismo.

Lento es el mulo. Su misión no siente.
Su destino frente a la piedra, piedra que sangra
creando la abierta risa en las granadas.
Su piel rajada, pequeñísimo triunfo ya en lo oscuro,
pequeñísimo fango de alas ciegas.
La ceguera, el vidrio y el agua de tus ojos
tienen la fuerza de un tendón oculto,
y así los inmutables ojos recorriendo
lo oscuro progresivo y fugitivo.
El espacio de agua comprendido
entre sus ojos y el abierto túnel,
fija su centro que le faja
como la carga de plomo necesaria
que viene a caer como el sonido
del mulo cayendo en el abismo.

Las salvadas alas en el mulo inexistentes,
más apuntala su cuerpo en el abismo
la faja que le impide la dispersión
de la carga de plomo que en la entraña
del mulo pesa cayendo en la tierra húmeda
de piedras pisadas con un nombre.
Seguro, fajado por Dios,
entra el poderoso mulo en el abismo.

Las sucesivas coronas del desfiladero
—van creciendo corona tras corona—
y allí en lo alto la carroña
de las ancianas aves que en el cuello
muestran corona tras corona.
Seguir con su paso en el abismo.
Él no puede, no crea ni persigue,
ni brincan sus ojos
ni sus ojos buscan el secuestrado asilo
al borde preñado de la tierra.
No crea, eso es tal vez decir:
¿No siente, no ama ni pregunta?
El amor traído a la traición de alas sonrosadas,
infantil en su oscura caracola.
Su amor a los cuatro signos
del desfiladero, a las sucesivas coronas
en que asciende vidrioso, cegato,
como un oscuro cuerpo hinchado
por el agua de los orígenes,
no la de la redención y los perfumes.
Paso es el paso del mulo en el abismo.

Su don ya no es estéril: su creación
la segura marcha en el abismo.
Amigo del desfiladero, la profunda
hinchazón del plomo dilata sus carrillos.
Sus ojos soportan cajas de agua
y el jugo de sus ojos
—sus sucias lágrimas—
son en la redención ofrenda altiva.
Entontado el ojo del mulo en el abismo
y sigue en lo oscuro con sus cuatro signos.
Peldaños de agua soportan sus ojos,
pero ya frente al mar
la ola retrocede como el cuerpo volteado
en el instante de la muerte súbita.
Hinchado está el mulo, valerosa hinchazón
que le lleva a caer hinchado en el abismo.
Sentado en el ojo del mulo,
vidrioso, cegato, el abismo
lentamente repasa su invisible.
En el sentado abismo,
paso a paso, sólo se oyen,
las preguntas que el mulo
va dejando caer sobre la piedra al fuego.

Son ya los cuatro signos
con que se asienta su fajado cuerpo
sobre el serpentín de calcinadas piedras.
Cuando se adentra más en el abismo
la piel le tiembla cual si fuesen clavos
las rápidas preguntas que rebotan.
En el abismo sólo el paso del mulo.
Sus cuatro ojos de húmeda yesca
sobre la piedra envuelven rápidas miradas.
Los cuatro pies, los cuatro signos
maniatados revierten en las piedras.

El remolino de chispas sólo impide
seguir la misma aventura en la costumbre.
Ya se acostumbra, colcha del mulo,
a estar clavado en lo oscuro sucesivo;
a caer sobre la tierra hinchado
de aguas nocturnas y pacientes lunas.
En los ojos del mulo, cajas de agua.
Aprieta Dios la faja del mulo
y lo hincha de plomo como premio
Cuando el gamo bailarín pellizca el fuego
en el desfiladero prosigue el mulo
avanzando como las aguas impulsadas
por los ojos de los maniatados.
Paso es el paso del mulo en el abismo.

El sudor manando sobre el casco
ablanda la piedra entresacada
del fuego no en las vasijas educado,
sino al centro del tragaluz, oscuro miente.
Su paso en la piedra nueva carne
formada de un despertar brillante
en la cerrada sierra que oscurece.
Ya despertado, mágica soga
cierra el desfiladero comenzado
por hundir sus rodillas vaporosas.
Ese seguro paso del mulo en el abismo
suele confundirse con los pintados guantes de lo estéril.
Suele confundirse con los comienzos
de la oscura cabeza negadora.
Por ti suele confundirse, descastado vidrioso.
Por ti, cadera con lazos charolados
que parece decirnos yo no soy y yo no soy,
pero que penetra también en las casonas
donde la araña hogareña ya no alumbra
y la portátil lámpara traslada
de un horror a otro horror.

Por ti suele confundirse, tú, vidrio descastado,
que paso es el paso del mulo en el abismo.
La faja de Dios sigue sirviendo.
Así cuando sólo no es chispas, la caída
sino una piedra que volteando
arroja el sentido como pelado fuego
que en la piedra deja sus mordidas intocables.
Así contraída la faja. Dios lo quiere,
la entraña no revierte sobre el cuerpo,
aprieta el gesto posterior a toda muerte.
Cuerpo pesado, tu plomada entraña,
inencontrada ha sido en el abismo,
ya que cayendo, terrible vertical
trenzada de luminosos puntos ciegos,
aspa volteando incesante oscuro,
has puesto en cruz los dos abismos.

Tu final no siempre es la vertical de dos abismos.
Los ojos del mulo parecen entregar
a la entraña del abismo, húmedo árbol.
Árbol que no se extiende en acanalados verdes
sino cerrado como la única voz de los comienzos.
Entontado, Dios lo quiere,
el mulo sigue transportando en sus ojos
árboles visibles y en sus músculos
los árboles que la música han rehusado.
Árbol de sombra y árbol de figura
han llegado también a la última corona desfilada.
La soga hinchada transporta la marea
y en el cuello del mulo nadan voces
necesarias al pasar del vacío al haz del abismo.

Paso es el paso, cajas de aguas, fajado por Dios
el poderoso mulo duerme temblando.
Con sus ojos sentados y acuosos,
al fin el mulo árboles encaja en todo abismo.

De: La fijeza

 

JOSÉ LEZAMA LIMA

¿QUE PORQUÉ CORRO ULTRAS?

paolaelisabeatrizdotcom

Vale la pena hacer una aclaración antes de iniciar – Y esta aclaración no tiene otra intención que nutrirlos a Ustedes en temas de atletismo – 10K son 10 kilómetros y no se catalogan como una media maratón, 42,195 K equivalen a una maratón y, por lo tanto medía maratón equivaldrá a 21,097 K. Ahora bien, una ultra maratón será cualquier (si, entiéndase bien la palabra cualquier) distancia superior a una maratón.

Cuando empecé a correr me parecía muy curioso que me encontraba con personas sobre los 40 o 50 años, a las que por su salud mental y coronaria el doctor les había recomendado practicar algún deporte…y yo con esas ganas de encontrarme con gente joven, pero no…luego me daría cuenta de lo importante que fue empezar con gente madura este deporte.

Inicié corriendo modestos 5 o 10 kilómetros en carreras comerciales patrocinadas por alguna grande marca deportiva en…

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París con Aguacero y Venecia Sin Ti

Viajeros…

mochiliandobyyourself

España – Italia – Francia – Portugal

2011

10 meses después de Suramérica, me embarqué en una nueva travesía, no quería perder el impulso. Esta vez atravesaría el océano para recorrer parte de Europa del oeste, era pleno invierno y las noticias mostraban un panorama bastante oscuro, decían que era uno de los peores inviernos en Europa, mostraban imágenes de Venecia y otras ciudades completamente inundadas y la cosa pintaba difícil. Yo ya tenía todo listo y no iba a echar para atrás, así que en contra de todo buen pronóstico decidí subirme a ese avión y arriesgarme a pasar los próximos 31 días tomando café bajo las inclementes lluvias.
Esta vez la ruta se componía de 4 países, 4 idiomas, 1 mes  y yo by myself again. 
En un post anterior narré el viaje a Portugal, el último país que visité en este viaje y quizás mi favorito…

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Algo de Charles Bukowski

“A LA PUTA QUE SE LLEVÓ MIS POEMAS”

” Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!

¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos
en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.

No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía. “

CUENTO DE AMOR A UNA MUJER QUE NUNCA AMÉ

Contenido el ímpetu inicial, hablar directo a su mirada verde aguamarina era una tarea de concentración suma, respirar profundo y evitar estirar la boca y entrecerrar la mirada en gesto inequívoco de ensoñación. Las palabras cruzadas fueron pocas, intercambio de impresiones sobre el clima, inquietud mutua por la salud de familiares y conocidos, qué hay de aquella vez que saliste de mi casa corriendo despavorido la noche en que te prometí no soltarte aún si te lanzabas al precipicio más oscuro y con lágrimas y en medio de sollozos te supliqué que aceptaras el sacrificio de mi esperanza y mi vida entera por compartir a tu lado un futuro? No se, respondí un poco inquieto por no recordar tan específicamente la conversación que hizo que nos separáramos hacía ya tantos años, me asustó la forma en que tus ojos de azul aguamarina se convertían en pozos negro azulados cada vez que me mentías descaradamente prometiendo lo que no ibas a cumplir.

Horror en el balcón

Aunque lo hacía siempre que se quedaba solo en casa los fines de semana de puente, este sábado decidió no acostarse a revisar redes sociales y jugar en su smartphone hasta la madrugada, en cambió, caminó un poco hasta la tienda en donde compró un medio de marlboro y un encendedor, luego, esquivando el ruido nocturno de los bares se internó en el barrio silencioso que rodea el canal y fumando taciturno dejó que su mente divagara como en otras épocas.

Fue en medio de algunas cavilaciones disparatadas sobre la existencia de los dioses primigenios que escuchó algo extraño en un jardín oscuro de una casa algo lóbrega y en evidente abandono. Lo tomó por sorpresa ya que el personaje en el vano de la puerta lo llamó por su nombre y lo invitó a seguir con un gesto firme, casi una orden. Se adelantó un poco y pudo distinguir formas humanas retorcerse en medio de los arbustos, gimiendo quedamente y aunque en la oscuridad no se podía ver, era evidente al olfato que se movían en un charco de sangre y heces. La curiosidad y otro extraño impulso lo llevaron a seguir al personaje hacia el interior de la casa, una vez adentro las voces susurrantes se impregnaron en su oído y tardaría todavía mucho tiempo, y licor, para sacarlas.
Jamás pensó ver algún día como los relatos oscuros de profanación y horror se convertían en realidad ante sus ojos. Rituales siniestros que sucedían en cada habitación de esta casa de pesadilla persistieron como una mancha imborrable en sus recuerdos por el resto de sus días. El castigo de los condenados no es la muerte, es el tormento del recuerdo imborrable, la sangre corriendo por las paredes como imagen recurrente, los gritos en la mitad de la noche silenciosa, y los susurros cuando casi quedas dormido, la condena es vivir después de conocer el infierno.
En la última habitación la encontró, piel blanca como la luz de luna que atravesaba la cortina improvisada con una sábana, labios rojos y mirada perdida, desnuda incluso de cualquier pequeña muestra de vello corporal, acostada en el piso en el centro de un pentagrama imbuido de símbolos, musitando un canto suave e indistinguible. Tan pronto como lo vio, la mirada suplicante, la mano estirada en busca de ayuda señalando el hacha ensangrentada tirada en el piso, le hicieron saber cual era el objetivo de su venida.
Con un golpe certero, separó la cabeza del demonio encarnado en mujer y gritó el nombre de quien un día le había hablado en sueños y grabado en fuego dentro de su memoria escondida la misión de acabar con esa malévola presencia antes de que pudiera caminar fuera del círculo de invocación.
Caminó nuevamente hacia su casa, al llegar se dirigió al balcón para fumar un nuevo cigarrillo, colgado del cuello, el cuerpo de una mujer cubierta en sangre   se evaporó dejando un aroma de cenizas y cal.

El diablo no acepta devoluciones II

En cualquier momento de su vida hubiera preferido quedarse callado, asentir y aceptar sus errores sin pronunciar palabra pero éste día en particular el aire caliente y el clima húmedo llenaron de rabia sus pulmones ya bastante cansados en su vano intento de oxigenar a pesar de estar llenos de pus y humo. Levantó la voz de forma intempestiva y cómo nadie lo esperaba, el auditorio en pleno quedó en silencio.

─ ¡NUNCA MAS! ¿No entiendes acaso que no he parado de adorarte desde el preciso instante en que apareciste en mi vida? ¿Por qué tu atormentado espíritu insiste en negar la existencia de este amor inconsolable? Voto al diablo, si acaso existiera tal, y juro que haré lo imposible, venderé mi alma, lo que resta de mi aliento para que comprendas que he dado todo y daré lo que queda por que seas feliz!

Abandonó el recinto en medio de miradas perplejas y señoras haciendo la señal de la cruz que encomendaban esa pobre alma atormentada a los primeros santos que llegaron a sus cabezas. Afuera solo había ruido, hombres que caminan apurados y madres con niños malcriados gritando en medio de la calle, vehículos llenando de ruido el ambiente, humo de motores retumbantes, sol y polvo que hicieron aún mas doloroso el sencillo acto de respirar.

Fue allí en medio de los transeúntes que se detuvo el tiempo, él tampoco pudo moverse mientras la figura sencilla de un mercader se acercó de frente y tomándolo del brazo hizo que se elevaran juntos en el aire dejando atrás el ruido y la calle que no extrañó la súbita desaparición de un hombre gris que acababa de salir corriendo del edificio principal.

El diablo no acepta devoluciones

Salida triunfal

Caminó unos pasos alrededor del carro destrozado, tomándose el pecho dio alaridos de dolor, el llanto se agolpó en su garganta y ahogo el resto de sollozos que después de un tiempo se convirtieron en gemidos suaves mientras la sangre empapaba las mangas de la chaqueta. Durmió un poco, cansado como estaba perdió la noción del tiempo y tuvo que ver la dantesca escena nuevamente para retornar al ciclo de desesperación y agonía superado hacía solo un momento. Un cuerpo aplastado entre las latas retorcidas del vehículo con una mueca siniestra le recordaba la dolorosa realidad, en medio de la nada, probablemente pasarían días y los zopilotes tendrían un mejor festín que los fotógrafos carroñeros del pasquín vespertino. Increíblemente podía sostenerse en pie, gravitó nuevamente y en un silencio ahora acentuado por el sonido de un goteo invisible pero constante, evaluó su condición: sucio, transido en olor de alcohol y sudor, sensación de garganta reseca y sin zapatos, no llegaría muy lejos si acaso decidía alejarse de allí.
Claro, estaba el otro asunto. El cuerpo. No había dolor. Solo recuerdos de golpes y ausencia de heridas visibles pero vívidas memorias de un trauma físico impresionante, después de todo, estar muerto era indoloro, sonrió.

— pensé que te iba a tomar mas tiempo darte cuenta

El dueño de la voz impertinente y dulzona no parecía estar de cuerpo presente, sin embargo era clara la forma en que el sonido de su respiración llegaba a su (cabeza?) bueno, que percibía el sonido, la incorporeidad le cuesta un poco a la precisión narrativa.

— no es demasiado difícil dado el caso, lo que era mi cabeza se encuentra disgregado por todo el lugar, difícilmente puedo identificarme con esa masa sanguinolenta, pero esa es claramente mi chaqueta.

— estarás contento ahora.
— al menos no hubo fuego, no me hubiera gustado una portada de periódico con una foto de cenizas y carbón. Nada vende mejor que la sangre y las tripas.
— sabes lo que sigue…
— no muy claramente, pero estos años a su lado han valido la pena.

Senor, debería dejar de insultarme

No era mi intención, lejos de mi tal idea ignominiosa, insultar al ilustrísimo y políglota editor de tan excelso periódico, antes por el incontrario, como diría un profundo pensador mexicano del siglo XX, denigro de sus lectores.

No podría ofender en manera alguna a un profesional del periodismo cuyo negocio no es hacer periodismo sino vender papel, como él lo expresa; ha encontrado la forma de hacer útil a la sociedad ésta tarea, moviendo la economía del país de forma insospechada mil pesos a la vez, en una limpísima labor, higiénica diría yo de vender papel…higiénico.

Y es que además nuestro editor de marras acomete su tarea de forma impetuosa, con valentía, mostrando su casta y su profundo compromiso con el periodismo llenando día a día, portada tras portada con imágenes y titulares que a cualquier periodista sin especialización causarían asco y repulsión, pero él, en los 4 idiomas que maneja ha aprendido a extraer de la realidad lo peor y de esa manera alimentar el morbo del populacho que no ve menoscabada su economía por miserables mil pesos a cambio de satisfacer su sed de sangre y tripas regadas en el pavimento.

También, según nuestro editor, hay espacio para personas con un nivel educativo un poco más estructurado, y eso es comprensible puesto que no todo el público que compra este periódico es pueblo raso ignorante y enajenado por la TV y/o el licor, obreros y vendedores ambulantes con niveles primarios de alfabetización, no, también hay dentro de sus lectores una amplia gama de individuos con formación mas allá de la escuela y el colegio, personas que han asistido a prestigiosas universidades y que por tanto poseen un capacidad de análisis superior, para ellos se han creado campos de alta complejidad intelectual que retan la capacidad del lector…El horóscopo.

En fin, presento mis mas sentidas excusas si en algún momento ofendí el ego o la capacidad de nuestro editor, se que lo mismo que todos a diario se esfuerza por realizar su labor de la mejor manera y dentro de sus capacidades, explotar con su agudo ingenio la avidez morbosa de los lectores y cosechando en ventas de papel impreso la ignorancia del público al que esta orientado, mal haría yo en convertirme en corrector de estilo de tan ornada institución del periodismo.

Espero que dentro de su agitada agenda, nuestro prestigioso editor, sepa contestar esta carta que con humildad le envía un no-lector de su rentable negocio.

Contesta al libelo y al denuesto con altura

que los golpes son respuestas de vulgares ignorantes

si en capacidad de contestar existe holgura

espero leer su carta cuanto antes.

J.C